No sale en las fotos. Rara vez concede entrevistas. Sin embargo, todos en el circuito saben que si quieres entender por qué este equipo juega como juega, tienes que mirar hacia la esquina del banquillo.

Alejandro González ha dedicado los últimos quince años a estudiar el "spacing" y la biomecánica del tiro. Sus cuadernos tácticos son codiciados por entrenadores de categorías superiores, pero él prefiere el barro de la formación.

Obsesión por el detalle

Sus jugadores hablan de correcciones milimétricas. La posición del codo, el ángulo del pie en la salida del bloqueo. Para Alejandro, el baloncesto es una ciencia exacta que permite la creatividad solo cuando se dominan los fundamentos.

"El talento te gana partidos, el sistema te da identidad."

Este perfil bajo le ha permitido trabajar sin presión, construyendo generaciones de bases que entienden el juego antes de recibir el balón. Hoy, analizamos su método y su legado silencioso.

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