Barcelona tenía sus Juegos Olímpicos, Sevilla su Expo, y Gijón... Gijón tenía un equipo de baloncesto que jugaba como los ángeles. La temporada 91/92 marcó un antes y un después en la memoria colectiva del deporte asturiano.

El Palacio estrenaba aforo completo cada domingo. La comunión entre grada y equipo era total. "Era eléctrico", recuerda uno de los veteranos socios. "Sentías que podíamos ganar a cualquiera, incluso a los grandes de Europa".

La Korac a un paso

La clasificación para la Copa Korac estuvo en la punta de los dedos hasta la última jornada. Una derrota por la mínima en Manresa despertó al equipo del sueño, pero la semilla ya estaba plantada.

"Aquel equipo no ganó títulos, pero ganó la eternidad."

Repasamos las crónicas de la época, las portadas amarillentas y las estadísticas olvidadas para reconstruir la temporada más mágica de nuestra historia.

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